Messimanía en China: la devoción por el 10 en medio de su despedida de la Selección

La figura de Lionel Messi provoca pasión en el gigante asiático. Está en camisetas, bebidas y hasta en museos.
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“El Messi de los robots”, dice el cronista del diario China Daily en un video sobre los humanoides que juegan al fútbol. En esta parte del mundo, a casi 20.000 kilómetros de Argentina, esa sola palabra es suficiente para marcar excelencia. Pero es más que eso, es pasión y es popularidad en un país que participó en una Copa del Mundo solo una vez. El hombre que hoy se despide de la selección argentina está en las botellas de cerveza, en las camisetas y hasta tiene gigantografías en museos.

El apellido del jugador que ganó todos los títulos que alguna vez pudo soñar funciona como un comodín en China, una carta que abre infinitas posibilidades. Como pasaba con Diego Maradona, solo basta decir “Argentina” para que repliquen “¡Messi!”.

En Beijing, la capital de este país, un médico que ejerce la medicina tradicional en el Hospital Internacional Dongzhimen de la Universidad de Medicina China de Beijing le pregunto a esta cronista en qué ciudad vivía. “Usted debería vivir en Rosario”, dijo y sonrió. Durante unos minutos contó su amor por el santafesino y todo lo que sabía sobre él. “Si lo ve a Messi, cuéntele sobre los masajes Tuina. Lo pueden ayudar”, dijo el médico mientras presionaba sus manos sobre los omoplatos como amasando un pan. En efecto, Messi y todos deberían conocer  esta forma de curar distinta a la occidental, que busca el equilibrio físico y emocional del organismo con el principio del Ying y el Yang.

Lo mismo pasó con otro médico, que al escuchar “Argentina” abrió los ojos bien grandes, sonrió, tomó aire y exclamó " Oh, ¡Messi!“. Lo que vino después fueron frases rápidas con la velocidad de un tren bala, difíciles de entender para un oído extranjero. Pero no hacen falta palabras para comprender la pasión.

En China, tener rasgos occidentales genera saludos amistosos, pedidos de fotos y el inicio de charlas. Todo arranca con: “Where are you from?”, la pregunta sobre la nacionalidad que abre las puertas al reinado de Mesi en este país.

En un mercado callejero de Chengdú, en la provincia de Sichuan, donde está la reserva de pandas gigantes más grande del mundo, un chico de no más de 25 años dice “Messi is God” (Messi es Dios) y nos explica cómo mezclar la sopa de fideos y lo que parece una misión imposible para los occidentales: comerla con dos palitos. Muestra pacientemente la manera de posicionar los dedos, algo que parece sencillo a la vista, pero requiere de práctica.

El chico se va repitiendo la frase y haciendo gestos de amabilidad y a los pocos minutos pasa otro hombre de rasgos orientales que viste camiseta de Argentina. Messi no jugó en ningún equipo China, pero su nombre se impone con la contundencia de sus tiros al arco.

En esa misma ciudad, tres chicas se sacan fotos delante de las Torres Gemelas Tianfu, que de noche se iluminan con imágenes que las cubren por completo. “Amamos a Messi”, dice Ankita Das, que cuenta que su fanatismo por Argentina empezó el día en que nació, en el año 2002, porque siempre fue así en su familia.

Fanáticas de Messi en China. Gentileza -

“Es como una inspiración para nosotros. Y puedo ver que ha trabajado duro y es un ídolo para mí. Él es tan amable, tan gentil y juega de manera asombrosa”, cuenta la joven que estudia Ingeniería Mecánica en la Universidad South West de Chengdu. Sabe que este es el último partido de Messi en la selección y se lamenta. Sus amigas Rufia y Sweety también lo aman porque juega bien y porque siempre fue así en sus familias, un fanatismo de origen. “Los vamos a extrañar”, resaltan.

En Zhangjiajie, donde están las montañas en las que se inspiró la película Avatar, también hay vestigios del jugador que deja la celeste y blanca. En medio de las multitudes que hacen turismo por la Golden Week, una semana de feriados entre el 1 y el 7 de octubre en el que se conmemora la fundación de la República Popular China en 1949, hay un hombre que hace senderismo acompañado de un perro cubierto de una camiseta de Argentina que lleva el número 10. Es la Montaña Tianzi, considerada Patrimonio Natural Mundial de la UNESCO y un ciudadano chino junto a su perro celebra al ídolo argentino.

Un perro con camiseta de la Selección en China. Gentileza -

Los Dragones, como se llama a la selección nacional de China, solo jugaron en el Mundial de Corea-Japón de 2002 y nunca pudieron volver a clasificar. Pero el fútbol es un deporte popular y Messi atrae todas las miradas.

No solo en las calles, sino también en edificios silenciosos como el Museo de la Capital, en Beijing. Incluso, en enero de este año se inauguró “La Experiencia Messi: Un sueño hecho realidad” en Chaoyang Joy City, también en la capital china. Una muestra inmersiva en un pabellón de 2000 metros cuadrados hecha con inteligencia artificial, proyección mapeada, imágenes en 360° y capturas de movimiento.

En Dunhuang, en medio del desierto de Gobi, una pareja de jóvenes chinos exclama frases cortas mientras agita las manos antes de subirse al camello que los llevará por los caminos de la antigua Ruta de la Seda. “We love Messi!”, disparan previo a adentrarse en la arena.

Años atrás, en Marruecos, en el desierto del Sáhara y en la antigua medina, Diego Armando Maradona fue el disparador de esta periodista para habilitar charlas. Una mezcla de palabras en bereber, inglés y español, pero también de gestos y mímicas, que desembocaban en el “jugador de todos los tiempos”, como lo definió Victor Hugo Morales en aquel relato tan emocionante como inolvidable. Hoy, en un país con 9.600.000 kilómetros cuadrados y 1.400 millones de personas, el mandarín, el inglés y el español se cruzan en la fuente de pasión que se concentra en cinco letras: Messi.

La celebración de quien domina el arte de hacer feliz a otro. Y no solo a los argentinos.

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