La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel no logró quebrar al gobierno iraní y aceleró, en cambio, transformaciones geopolíticas de alcance global. Mientras Washington enfrenta una pérdida de influencia y crecientes tensiones con sus aliados, Irán profundiza sus vínculos con Rusia y China y Eurasia avanza en la construcción de alianzas que consolidan un nuevo orden multipolar.