
En el peronismo toma cuerpo la posibilidad de una PASO competitiva
Info Misiones
La continuidad de las recorridas del gobernador bonaerense Axel Kicillof por el interior del país y la reaparición pública del ex candidato presidencial Sergio Massa comenzaron a darle forma a la posibilidad de una PASO en el peronismo muy competitiva entre ambos. Incluso podría sumarse un tercer postulante de perfil más “federal”, como el senador y ex gobernador santiagueño Gerardo Zamora, el sanjuanino Sergio Uñac o el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. El escenario dependerá de que en las próximas semanas el Gobierno no consiga reunir los votos necesarios para eliminar o volver a suspender las primarias, algo que por ahora no parece tener asegurado. Aun así, en el peronismo algunos se mantenían pesimistas sobre la posibilidad de conservarlas.
Kicillof continúa trabajando en la construcción de una estructura nacional que el año próximo le sirva de base para impulsar su candidatura. Para eso combina las recorridas por la provincia de Buenos Aires con algunas salidas al interior, como la que realizó esta semana a Misiones. En su entorno quedaron muy conformes con el resultado, tanto por la recepción que le brindó el gobernador Hugo Passalacqua como por el entusiasmo que despertó el acto con el peronismo misionero, que desde hace tiempo viene de capa caída. “Nos dijeron que hacía 20 años que no había un acto así”, comentaban en el equipo del gobernador. Las recorridas se complementan con encuentros con los sectores productivos víctimas del modelo libertario.

Uno de los objetivos de Kicillof es ampliar su base de apoyos y, en esa estrategia, el peronismo cordobés aparece siempre en la mira. La reciente elección en Marcos Juárez sirvió para confirmar su dominio en una provincia que resultó decisiva para los triunfos presidenciales de Mauricio Macri en 2015 y Javier Milei en 2023. Por eso, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, asistió como enviado del gobernador -que ya tenía agendada otra actividad- al homenaje a José Manuel de la Sota realizado esta semana en el hotel Savoy. En la primera fila estuvieron el gobernador cordobés Martín Llaryora, el diputado Juan Schiaretti y su esposa, la senadora Alejandra Vigo. El evento reunió a representantes de distintos sectores del peronismo, aunque a algunos no les quedó claro el objetivo de la convocatoria: por momentos pareció el lanzamiento político de la periodista Candelaria de la Sota, quien además está distanciada de su hermana, la diputada Natalia de la Sota.

Massa también se dio una vuelta por el Savoy, en su plan de vuelta a los primeros planos de la política. Allí anticipó que al día siguiente el oficialismo sufriría una derrota en la sesión de Diputados y luego se reunió con los integrantes de la Liga de Intendentes. Del encuentro trascendieron dos definiciones: que buscará ser “el arquitecto de la unidad” del peronismo y que esa unidad deberá construirse “con competencia”. Una característica de Massa en los últimos tiempos es plantear la unidad por encima de todo y descartar cualquier interés en una candidatura, aunque después suele terminar postulándose. En una especie de operativo clamor, los dirigentes de su espacio vienen resaltando las cualidades de estadista que, aseguran, lo ubicarían en la pole position para competir. “Es el mejor candidato a presidente que podemos tener”, sostuvo esta semana su cuñado, el diputado Sebastián Galmarini.
Así las cosas, comenzó a tomar cuerpo la posibilidad de una PASO muy competitiva en el peronismo, que podría despertar un fuerte interés si el Gobierno no consigue suspender las primarias o quitarles su carácter obligatorio. “Sería ideal porque no habría necesidad de negociar con nadie. Se presentan quienes quieren ser candidatos y se resuelve quién tiene más respaldo”, comentaban en el sector de Kicillof. Las otras posibles postulaciones que circulan -las de Zamora, Uñac y Quintela- son vistas más como posicionamientos para no quedar afuera de la discusión grande que como expresiones de una voluntad real de competir por la Presidencia. De hecho, aseguraban que Zamora les envió un mensaje de whatsApp a varios dirigentes para desmentir una nota publicada esta semana que lo mostraba trabajando en una candidatura presidencial.

Kicillof y Massa mantienen una relación personal amistosa y se reúnen cada tanto para intercambiar miradas. Sin embargo, en cada entorno le restaban posibilidades al eventual rival. “Massa estuvo tres años guardado, esperando que lo fueran a buscar como salvador del país, y no pasó nada de eso. Ahora tiene que aparecer para no quedar definitivamente afuera y poder negociar, pero las encuestas muestran que quedó muy golpeado después del gobierno de Alberto Fernández”, sostenía un integrante del equipo del gobernador. Otro dirigente del Movimiento Derecho al Futuro recordaba, en cambio, que la Argentina es pródiga en recuperar figuras que parecían condenadas y definía a Massa como uno de los políticos más inteligentes y mejor conectados del país. Ese último punto, el de sus conexiones, abría otra discusión entre ambos sectores.

Desde el massismo buscaban presentar al excandidato presidencial como el único capaz de dialogar con Cristina Kirchner, los gobernadores, los principales grupos económicos y las embajadas clave. En esa línea, Sebastián Galmarini planteó esta semana la necesidad de que el peronismo deje atrás las peleas del pasado y se reconcilie con el campo y con los medios de comunicación que se opusieron a la ley de Medios, léase Clarín. Desde esa perspectiva, en el massismo ven a Kicillof muy “solo”, encerrado en el círculo de confianza que lo acompaña desde sus años universitarios y con un discurso demasiado volcado a la izquierda, que limitaría sus posibilidades de crecer en el interior. También le adjudican el error estratégico de mantener una pelea con Cristina Kirchner cuando su base electoral sigue siendo casi exclusivamente kirchnerista. Massa, en cambio, ya fue candidato a presidente y, según argumentan, es una figura nacional que no enfrenta esas mismas dificultades.
En el equipo de Kicillof hablaban del impacto que genera el gobernador en el cara a cara, como había quedado demostrado en esta visita a Misiones. "Es el único dirigente de la oposición que genera entusiasmo en la calle", aseguraba un ministro bonaerense. Que en la medida que Kicillof vaya intensificando su agenda de recorridas irá mejorando esos supuestos números bajos que registra en los sondeos en el interior del interior del país. Subrayaban la importancia de mantener las PASO como herramienta electoral, que el propio Kicillof destacó en Misiones. "Quieren matarlas para que la oposición no se pueda organizar", dijo. En su entorno marcaban que les sería de gran utilidad porque, con ellas, no necesitarían negociar nada con nadie y serían los propios electores los que ubicarían a cada quien en su lugar. Confiaban en la capacidad del gobernador para imponerse sobre cualquier otro candidato
La discusión nacional se replica en la carrera por la gobernación bonaerense, donde ningún postulante consigue despegarse con claridad del resto. Los ministros Gabriel Katopodis y Carlos Bianco aparecen con mayores niveles de conocimiento, mientras que los intendentes con aspiraciones tienen poca trascendencia fuera de los límites de sus municipios. Las primarias bonaerenses, que deben realizarse junto con las nacionales, permitirían resolver también esa disputa. En los distintos sectores coincidían en que, si el peronismo consagraba un candidato único respaldado por el kicillofismo, el massismo, La Cámpora y los intendentes, debería retener la Provincia sin mayores contratiempos, dadas las graves consecuencias que el modelo libertario viene provocando en el tejido social del conurbano.
En lo que coinciden unos y otros es en que el momento de las definiciones llegará recién hacia marzo del año próximo. Los massistas repiten un ejemplo ya trillado: en septiembre de 2022, Horacio Rodríguez Larreta aparecía como el próximo presidente y luego ni siquiera logró superar las primarias. Todas estas proyecciones, claro, parten de que el Gobierno no conseguirá suspender las PASO, aunque muchos dirigentes peronistas creen que finalmente reunirá los votos. Si eso ocurre, habrá que replantear toda la estrategia y habilitar instancias de negociación que hoy parecen vedadas. En ese escenario, la candidatura a gobernador bonaerense podría convertirse en una pieza clave del acuerdo para quien pretenda quedarse con el premio mayor. Nadie se anima a dar por muerto a Milei -ya cometieron ese error-, pero en el peronismo entienden que, si logran evitar la división y hacen una campaña razonable, deberían imponerse en el balotaje. Todavía queda un trecho largo por recorrer.





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