
Créditos: Anarcocapitalismo de amigos
Info Misiones
El día que el presidente Javier Milei ganó el ballotage frente a Sergio Massa, un grupo de su partidarios eligió un modo peculiar de celebrar: se apersonaron con velas en el Banco Central para "velarlo". Lo creían muerto, el presidente electo había anunciado su "demolición". A dos años ya largos, se lo ve gozando de envidiables signos vitales.
Se entiende que un anarcocapitalista deteste la banca pública, en definitiva, que otra finalidad puede tener un banco del Estado Nacional, que no sea facilitar el desarrollo económico de personas o empresas mediante el otorgamiento de herramientas mas beneficiosas y de mas sencillo acceso, que el que puede otorgar la banca privada.
Sin embargo, el Banco de la Nación Argentina también sigue en su lugar, vivito y coleando, su inmensidad de sucursales en el interior también y si bien el presidente emitió un decreto transformándolo en sociedad anónima, poco cambia eso las cosas: su accionista es el Estado.
Y para completar el panorama, una lista interminable de funcionarios oficialistas, sin historial crediticio, sin estabilidad laboral, han accedido a millonadas en forma de créditos hipotecarios, que no podrían haber obtenido en ningún banco privado.
No hay delito es cierto. El jefe de asesores de la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, fue despedido por haber solicitado uno de los créditos mas abultados y se defendió diciendo algo que no falta a la verdad: "no hice nada ilegal", alegó y tiene razón.
Si es cuestionable la moralidad del hecho, especialmente cuando uno impulsa la "Moral como Política de Estado", e infinitamente mucho mas, cuando uno fue votado para "destruir el Estado desde adentro". Ambas cosas son absolutamente contradictorias con este anarcocapitalismo de amigos, en el que los funcionarios y legisladores afines al gobierno obtienen créditos de la banca pública, que no están habilitados para otros mortales.
Los últimos días han sido de flagrancia. En carteles de neón han resplandecido las contradicciones del gobierno de modo ostentoso. En una marquesina iluminada con reflectores destellantes, los electores han visto como la vara moral no es tan alta, el anarquismo no es para tanto y eso de destruir el Estado desde adentro no debe tomarse tan dramáticamente literal. Al fin de cuentas, el anarcocapitalismo de amigos bien puede ser una variante criolla que al Libertarian Party de Murray Rothbard, se le pudo haber escapado.




Conflicto en Medio Oriente: mientras EEUU e Irán cruzan amenazas, Israel prepara nuevos ataques


